NO FUERON TUS DIVINOS OJOS,

no fueron tus divinos ojos,
los que al yugo amoroso me han rendido;
ni los rosados labios, dulce nido
del ciego niño, donde néctar mana;


ni las mejillas de color de grana;
ni el cabello, que al oro es preferido;
ni las manos, que a tantos han bencido;
ni la voz, que esta en duda  si es humana.


Tu alma, que en todas tus obras se trasluce,
es la que sujetar pudo la mía,
para hacer inmortal su cautiverio.


Así todo lo dicho se reduce
a solo su poder,porque tenia
por ella cada cual su ministerio.      

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